25 de abril de 2016

Nueva ilustración encargo a Juan Manuel Muñoz

La ilustración que les muestro hoy era una idea que tenía en mente para regalar a un amigo, más de 30 años de amistad y el haber estado ahí siempre, lo justificaban.

En principio era un regalo de navidad, estaba seguro que le iba a encantar pues era una situación más o menos real donde aparecíamos ¡nosotros dos! Pero el plan se chafó, y no por culpa mía, así que la cosa quedó en el aire.

Poco tiempo después le conté a Juan Manuel mi idea y sin problema me dijo que la haría pero con tiempo, pues ya sabemos que el tiene que estar siempre al pie del cañón siguiendo el ritmo de Ibáñez y terminando puntualmente el trabajo para la entrega de los acabados a lápiz y tinta de Mortadelo y Filemón.
Por supuesto acepte, pues aunque ya no iba a estar el regalo a tiempo a cambio tendría una ilustración realizada por la mano derecha del propio Ibáñez, cosa que de otra manera no hubiese sido así.

Tratar con Muñoz es una maravilla, pues atiende todas las peticiones e ideas que uno pueda tener en mente, adaptándolas de la mejor forma posible al papel, para que todo quede como tiene que quedar.

No mucho tiempo después y tras haber recibido algún que otro boceto previo, Muñoz me envió el dibujo ya acabado a tinta, limpio e impoluto propio de cualquier trabajo de este gran dibujante.

Como pueden comprobar la ilustración no habría podido quedar mejor.


Mi amigo y yo, nos encontramos ante una de tantas "chapuzas" que hemos tenido que realizar para ahorrar unos euros, algunas acabaron bien, aunque no es el caso de la ilustración ya que finalmente el coche acabó pasando a mejor vida.  Los famosos Pepe Gotera y Otilio, que nos observan, se plantean echarnos una mano, no quiero ni pensar que hubiese ocurrido. Casualmente, estamos en la calle donde se sitúa el lugar de residencia de Mortadelo y Filemón Pensión el Calvario, claro. Y a lo lejos los divisamos seguramente dirigiéndose a la entrada secreta de turno para acabar en el cuartel general de la T.I.A. y todo esto aderezado con todo tipo de gags secundarios.

Y faltaba el toque final, que es el coloreado, todo un reto para mí, que creo que he superado bastante bien, por lo menos a quien le tiene que gustar le gusta:


Muchísimas gracias a Juan Manuel Muñoz por su implicación, amabilidad y tiempo.